Mal de altura: ¿qué, cómo, cuándo, dónde?

©Digital Vision/Thinkstock

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El mal de altura, también conocido como mal agudo de montaña o apunamiento, es una condición que se presenta al ascender rápidamente alturas mayores a los 2.500 metros a causa de la no adaptación del organismo a la falta de oxígeno (hipoxia). De ahí la importancia dada al tiempo de aclimatización para los trekkings a montañas de gran altura.

Si bien hay quienes sostienen que esta condición tiene más incidencia en individuos menores de 50 años o quienes vivan a una altura inferior a los 900 metros, algunas personas presentan mayor sensibilidad a padecer mal de altura que otras. Asimismo, de no ser tratado puede derivar en un edema pulmonar y/o edema cerebral.

Síntomas del mal de altura

Los síntomas más leves del mal de altura se desarrollan en las primeras 36 horas y, en la mitad de los casos, al encontrarse en una altura superior a los 3000 metros. Entre ellos se incluyen:

  • Dolor leve de cabeza
  • Mareos
  • Nauseas
  • Malestar generalizado
  • Trastorno de sueño.

Si el mal de altura no se trata (descansando de 24 a 48 horas), estos síntomas pueden volverse más graves:

  • Dolor intenso de cabeza
  • Nauseas y vómitos
  • Falta de coordinación
  • Mareos
  • Alteraciones de la visibilidad
  • Presión en el pecho y dificultad para respirar
  • Alteraciones psicológicas
  • Convulsiones

Tratamiento

Si el mal de altura es leve suele bastar la ingesta de líquido, una dieta alta en hidratos de carbono y repososo por 48 horas para que los síntomas desaparezcan. Siempre es recomendable descender hasta una cota inferior a la que se estaba aclimatado. Siempre es importante pedir ayuda médica ante la posibilidad de edema pulmonar o cerebral. En caso de que el descenso no sea posible, es de gran ayuda suministrar oxígeno al afectado o colocarlo en una cámara o bolsa hiperbárica.

Cómo evitarlo

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Si bien muchos piensan que el mal de altura puede evitarse o tiene menor incidencia en personas de buen estado físico, lo cierto es que este grupo no está excento de padecer este mal. Es por ello que resulta crucial hacer todo lo posible para evitarlo. Por lo general se aconseja:

  • Ascender y descender de manera pausada y progresiva.
  • Realizar la aclimatización correspondiente.
  • Consumir de 3 a 4 litros diarios de agua.
  • Evitar gaseosas y bebidas con gas.
  • Dieta rica en hidratos de carbono.
  • Caminar lentamente.
  • Abrigarse bien.
  • Descansar apropiadamente.

Si bien hay medicamentos que ayudan a que el cuerpo se acostumbre a la altura más rápidamente, siempre es necesario consultar al médico antes de consumirlo. Asimismo, un chequeo médico general es imprescindible antes de planear ascender a alturas mayores a los 2500 metros. Una costumbre muy extendida entre los habitantes de zonas cercanas a las montañas para evitar el mal de altura es el consumo de hojas de coca en sus diferentes formas: en infusión, caramelos o simplemente mascándolas.

Y tú, ¿has experimentado el mal de altura? ¿Qué haces para evitarlo? ¡Cuéntanos a continuación!

Comentarios

  1. 01.04.2014 Ana Paula

    Lo que funciona bien para evitar el mal de altura y que a mi me resultó perfectamente es llevar una botella con mate de coca sin azucar .. y con eso llego a mi destino super bien!!!