Canciones de viaje de mi infancia

Ya hace un tiempo hablamos sobre las canciones que nos tocan el corazón cada vez que emprendemos o planeamos un nuevo viaje. En este nuevo artículo, me gustaría hablar de las canciones de viajes que marcaron nuestra infancia y que hoy todavía recordamos con añoranza.

En el auto de Papá

Unas de las canciones que siempre estubo presente cada vez que viajaba de chiquita era  “En el auto de papá” de Miliki, ¿la conocen?

El viajar es un placer,
que nos suele suceder.

En el auto de papá
nos iremos a pasear.
Vamos de paseo pipipi
en un auto feo pipipi
pero no me importa pipipi
porque llevo torta pipipi

Y ahora vamos a pasear por un tunel.
Por el tunel pasarás,
la bocina tocarás,
la cancion del pipipi
la cancion del papapa

Vamos de paseo pipipi
en un auto feo pipipi
pero no me importa pipipi
porque llevo torta pipipi

Atención que viene un semáforo

El viajar es un placer,
que nos suele suceder
en el auto de papá
nos iremos a pasear

Vamos de paseo pipipi
en un auto feo pipipi
pero no me importa pipipi
porque llevo torta pipipi

[…]

Manuelita la tortuga

María Elena Walsh marcó sin duda la vida de muchos niños con sus historias que son recordadas hasta ahora. “Manuelita, la tortuga” es, de sus canciones, la que más impulsa a viajar:

Manuelita vivía en Pehuajó
pero un día se marchó.
Nadie supo bien por qué
a París ella se fue
un poquito caminando
y otro poquitito a pie.

Manuelita, Manuelita,
Manuelita dónde vas
con tu traje de malaquita
y tu paso tan audaz.

Manuelita una vez se enamoró
de un tortugo que pasó.
Dijo: ¿Qué podré yo hacer?
Vieja no me va a querer.
En Europa y con paciencia
me podrán embellecer.

En la tintorería de París
la pintaron con barniz.
La plancharon en francés
del derecho y del revés.
Le pusieron peluquita
y botines en los pies.

Tantos años tardó
en cruzar el mar
que allí se volvió a arrugar
y por eso regresó
vieja como se marchó
a buscar a su tortugo
que la espera en Pehuajó.

Penélope:

Inolvidable es también la canción de Joan Manuel Serrat, “Penélope”:

Penélope,
con su bolso de piel marrón
y sus zapatos de tacón
y su vestido de domingo.
Penélope
se sienta en un banco en el andén
y espera que llegue el primer tren
meneando el abanico.

Dicen en el pueblo
que un caminante paró
su reloj
una tarde de primavera.
“Adiós amor mío
no me llores, volveré
antes que
de los sauces caigan las hojas.
Piensa en mí
volveré a por ti…”

Pobre infeliz
se paró tu reloj infantil
una tarde plomiza de abril
cuando se fue tu amante.
Se marchitó
en tu huerto hasta la última flor.
No hay un sauce en la calle Mayor
para Penélope.

Penélope,
tristes a fuerza de esperar,
sus ojos, parecen brillar
si un tren silba a lo lejos.
Penélope
uno tras otro los ve pasar,
mira sus caras, les oye hablar,
para ella son muñecos.

Dicen en el pueblo
que el caminante volvió.
La encontró
en su banco de pino verde.
La llamó: “Penélope
mi amante fiel, mi paz,
deja ya
de tejer sueños en tu mente,
mírame,
soy tu amor, regresé”.

Le sonrió
con los ojos llenitos de ayer,
no era así su cara ni su piel.
“Tú no eres quien yo espero”.
Y se quedó
con el bolso de piel marrón
y sus zapatitos de tacón
sentada en la estación.

Y tú, ¿qué opinas de esta selección de canciones? ¿Alguna de ellas marcó tu infancia? ¿Quieres agregar otra a la lista? ¡Cuéntanos a continuación!

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